Felicidades, Ciutadans
Me he alegrado mucho, mucho, de que Ciutadans haya obtenido presencia en el Parlament. Resulta curioso que por una vez y sin que sirva de precedente, comparto mi regocijo con Fede, el Gran Humorista del Reino, aunque no sé si también compartimos los motivos de esta euforia.
Me encanta lo de Ciutadans porque es una bofetada a la política convencional, una reacción de la sociedad civil, una acción política desarrollada por ciudadanos, liderados por élites intelectuales que han decidido pasar a la acción sin importarles si les darán o no la subvención de turno para publicar su próximo libro o representar su próxima obra teatral.
Y me alegro mucho más, porque pienso que el ejemplo de Ciutadans debería cundir en sitios tan hambrientos de sociedad civil como mi hogar, las Islas Canarias. El otro día hablaba con un colega sobre la necesidad de que en Canarias hubiera un partido al estilo del Partido Radical italiano, el de Emma Bonino. Gente fuera del establishment, que no tuviera favores que devolver ni grandes necesidades económicas que lo hicieran dependiente del poder. O sea, una élite cultivada, comprometida socialmente y con autonomía económica. Se trataría de emprendedores, artistas, e intelectuales de éxito con ideología más o menos progresista (laicismo, liberalismo económico, libertarismo, sensibilidad por los derechos humanos y el medio ambiente...) Deberían ser personas con suficiente influencia social y capacidad financiera como para construir un proyecto político viable sin depender de la maquinaria de un partido político ya establecido (en los partidos es donde se pudren políticamente muchas personas valiosas). Gente, por otra parte, cuyo interés no sea gobernar, sino estar continuamente tocando los cojones. Su misión debería ser sacar las vergüenzas del grupo de gobierno, desactivar las corruptelas, movilizar a la opinión pública y en definitiva, forzar a que el juego político sea un poco más limpio y mucho más transparente. Y acercarlo a los ciudadanos.
Muchos tenemos hambre de sociedad civil. Hambre de debate político real y no de banderitas, identidades canarias cazurras y nacionalismo victimista, excluyente y casposo. Necesitamos políticos que no deban favores a su partido, que no tengan deudas pendientes con sus empresas y sus familias; personas que no necesiten subvenciones, contratas o cargos públicos vitalicios, y que les importe un pepino que la aristocracia local les niegue el saludo en el Festival de Música o en el Club Náutico. Necesitamos meter a unos cuantos tocapelotas en el Parlamento. Y lo de Ciutadans para mí abre una esperanza en mi pobre Canarias, tan bruta y tan casposa.
Así pues, le pido a San Judas Tadeo, patrón de los imposibles, la aparición en 2007 de Suidadanoh por Canariah.
Muchas felicidades, Ciutadans. Gracias por hacerme soñar.

encefalogramaplano dijo
Amén.
2 Noviembre 2006 | 01:28 AM