El delfín del Támesis
Ha causado sensación la noticia del zifio (delfín) que se adentró por el Támesis hasta llegar a Londres. En realidad, no es la primera vez que ocurre un avistamiento reciente de mamíferos marinos en el río londinense. Sin ir más lejos, entre julio de 2004 y julio de 2005 se registraron casi doscientas focas y delfines (ver informe de la Sociedad Zoológica de Londres).
Quiero destacar esta noticia porque es de esas historias que me hacen ser optimista sobre el futuro del medio ambiente. El Támesis era un río que hace cincuenta años estaba biológicamente muerto. Pero muerto, muerto. Sin oxígeno en el agua. De ello se encargaron un siglo largo de industrialización, las cacas de los londinenses y más tarde los detergentes no biodegradables. Pero con el tiempo, los controles en el tratamiento de las aguas residuales han devuelto la vida al viejo río. El salmón se reintrodujo en 1974, después de que desapareciera en 1850. Ahora llegan focas y delfines, como nos cuenta este artículo del National Geographic.
La visita del delfín es un símbolo de que el daño medioambiental es reversible. Que al igual que tenemos una enorme capacidad para cargarnos el entorno, también tenemos capacidad para recuperarlo. Más allá de las visiones catastrofistas sobre el futuro de la humanidad, el delfín del Támesis me hace pensar que el progreso humano no tiene por qué estar reñido con el respeto al medio ambiente.
Todo esto también nos puede servir de reflexión acerca del desarrollo humano en otras naciones: si en Londres han tardado un siglo en recuperar su entorno, ¿tiene derecho Occidente a exigir a las naciones del Tercer Mundo que mantengan un exquisito control medioambiental?
Nota curiosa: Según cuenta el Canarias 7, un equipo de investigadores canarios participará en la necropsia del bicho.
Nota pedante: Una vez más, leo en la prensa seria que el bicho era una «ballena». Es una mala traducción del inglés que por desgracia es bastante frecuente. Los anglos llaman «ballena» (whale) a cualquier cetáceo que no se parezca a Flipper. Los hispanohablantes deberíamos llamar ballena (def. DRAE) sólo a los bichos sin dientes y con barbas (misticetos) y, si me apuran, sería disculpable extenderlo a los cachalotes, por aquello del tamaño. Pero un zifio o calderón es un delfín.
Referencia: cobertura de la noticia en la BBC (inglés)
Referencia: la destrucción y la recuperación del Támesis (inglés)

ulises dijo
Una noticia positiva sobre el medio ambiente. Deberíamos todos tomar mediadas en más entornos para su recuperación, o al menos, detener o moderar su deterioro.
28 Enero 2006 | 05:25 PM