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Terra
La Coctelera

Categoría: antropología de salón

Apellidos con sabor canario

Sacó el Instituto Nacional de Estadística (INE) su última herramienta para explorar la distribución de los apellidos en España. Alimento para frikis. La gente de Canarias Bruta ya le ha dedicado un articulillo.

Cómo no, he estado jugando con la herramienta (la del INE, aclaro). Sobre todo he buscado aquellos apellidos que tengan más presencia en Canarias que en el resto de España. La herramienta del INE permite buscar por provincia de residencia y de nacimiento. Yo me he limitado a buscar por nacimiento, y si alguna provincia canaria sale la primera en el ranquin por primer apellido.

Resultados y sorpresas

Por supuesto, salen los inevitables Santana, Déniz, Martel, Guerra, Montesdeoca, Sosa, etc. Pero también me he encontrado con algunas sorpresas. Como a Canarias Bruta, me ha sorprendido que haya más Ascanios nacidos en Las Palmas que en TF. Pero mi sorpresa aumenta cuando constato que alguna provincia canaria es la primera en apellidos como Quevedo, Toledo, Quintana, Ojeda, Chávez, Herrera, Socorro, Medina, Mendoza y Sabina. La verdad es que yo pensaba que serían más corrientes en la Península. También me ha sorprendido saber que también es canario mi segundo apellido materno, Espino.
Llama la atención que muchos de los apellidos «canarios» tienen también frecuencias altas en Extremadura y Andalucía. Y bastantes de los que son canarios pata negra tienen efluvios portugueses, como Martel, Yanes, Almeida, Corujo...

Ah, Las Palmas es la provincia con más nativos cuyo primer apellido es Lee.

Los González chicharreros

Otro dato más rebuscado y que me ha llamado la atención: la enorme proporción de González y de Díaz que hay en la provincia de Tenerife. Tenerife es la tercera provincia con más González como primer apellido, después de Madrid y Asturias. Esto es impresionante, teniendo en cuenta que González es el segundo apellido más frecuente de España.
A esto hay que añadir que S.C. de Tenerife es la tercera provincia con más Díaz, casualmente después de Madrid y Asturias. ¿Qué extraña relación hay entre los González, Díaz, Tenerife y Asturias?

Para perder el tiempo

El que quiera, se puede bajar la lista completa de mi muestreo en PDF y en una hoja de cálculo OpenDocument.

Soy poligonero

Esta semana el suplemento digital GPS de El Mundo dedica su espacio a los poligoneros. Casi suelto una lágrima de emoción al ver cómo un vocablo tan típicamente grancanario cruza el charco y comienza a invadir el habla del norte de Despeñaperros. Si hemos de hacer caso al artículo de El Mundo, el concepto original de «poligonero» se ha transmutado, en su viaje a Madrid, de su definición original de «persona barriobajera o de barriada, de bajo nivel cultural y estatus social», a «aficionado a frecuentar discotecas situadas en polígonos industriales». Supongo que esta alteración semántica sirve para mejor encaje del concepto en el ecosistema social madrileño. También puede ser porque al becario mileurista que le tocó redactar el artículo no se le ocurría otra cosa...

El término «poligonero» nos transporta al desarrollismo tardofranquista de los años 60 y 70. Los promotores que una década antes se habían enriquecido construyendo miserables barriadas de protección oficial, las llamadas «casas baratas», aprendieron a edificar con el mismo propósito, pero esta vez moles de diez o doce plantas apiñadas en hileras grisáceas, sin centros educativos, ni parques, ni instalaciones deportivas, ni centros de salud, ni bibliotecas (¿biblioqué?)... vamos, ninguna de esas mariconadas socialistas que hubieran encarecido esas nobles iniciativas inmobiliarias. El franquismo desarrollista otorgó a estas nuevas urbanizaciones el pomposo apelativo de «polígonos». Y la clase obrera urbana empezó a procrear en los polígonos, y de esos polvos vienen estos lodos, hasta llegar a Layonel, Marisleisis y Kenia del Carmen y sus simpáticas formas de vida.

El concepto de poligonero o chandalero ya ha sido propagado en Internet por el célebre Estudio sobre la Subespecie Social Denominada Chandalero o Poligonero. También hay otro texto divulgativo más de época navideña, llamado carta de un poligonero a los Reyes Magos. Y hay que mencionar el extenso trabajo de campo desarrollado en 1997/8 por un equipo de investigación que dio como resultado el «Poligonomicón». Esta obra magna se creía perdida, pero ha sido felizmente recuperada en el ciberespacio (parte 1 y parte 2) desde el sitio Canarias Bruta.

Después de una travesía por la Red, veo que es posible que el término «poligonero» pudiera haber surgido de forma independiente en Granada, zona en la que este vocablo lleva tiempo usándose con el mismo significado que en Gran Canaria. Verificar dónde nació realmente la palabra es un apasionante proyecto de investigación lingüística que espero alguien realice alguna vez.

No obstante mis dudas, me quedo con la hipótesis de la canariedad de «poligonero». Canarias tiene el honor de ser la avanzadilla española de todas las tendencias del universo cultural poligonero/chandalero. Las iguanas al hombro, la ropa deportiva de marca, las bandas juveniles de estética portorriqueña... cuando en España esas cosas sólo podían verse en documentales de TV, en Canarias ya llevaban años formando parte del paisaje. Somos el laboratorio de pruebas de culebrones que luego se emiten en el resto del país. Antes de que España supiera que «reguetón» no era un tipo de postre, aquí ya exportábamos cantantes. No resulta extraño que también exportemos vocabulario...

Jorge Valín y la ley antitabaco

Disfruto mucho leyendo Libertad Digital. Es el medio que ha catapultado a la fama a genialidades como Pío Moa y César Vidal. La enormidad de estos freaks tiene como contrapartida que otros magníficos escribidores de LD pasen desapercibidos. Es el caso de Jorge Valín. Tal vez lo que ocurre es que el chaval aún no ha publicado un libro sobre el franquismo o el 11-M. Todo llegará. El caso es que Jorge Valín es un crack. Sus crónicas liberales son desternillantes. Cada vez estoy más convencido de que en realidad se trata de un cómico quintacolumnista, quizás un topo de La Página Definitiva.

El pasado 24 de diciembre, Jorge Valín se despachó con este artículo sobre la nueva ley antitabaco. Léanlo, que no tiene desperdicio. De su artículo quiero destacar esta frase apoteósica:

«Si nos “molesta el humo”, la solución no es prohibirlo, sino desregular la economía para que el mercado cree más lugares como Starbucks, donde no se puede fumar.»

En correspondencia con esta línea de pensamiento, voy a presentar mi propia propuesta sobre la regulación del tráfico de vehículos:

Si nos molestan los conductores que circulan con velocidad excesiva, la solución no es prohibir esa conducta, sino desregular la economía para que el mercado construya carreteras privadas con limitación de velocidad.

¿Qué derecho tiene el Estado a recortar la libertad de disfrutar de una agradable conducción deportiva a 210 km/h? Eliminemos todas las absurdas y totalitarias regulaciones sobre los automóviles. No sólo los límites de velocidad, sino la obligación de incorporar triángulos de preseñalización, cinturones de seguridad y todas esas zarandajas que no hacen sino encarecer el precio final de nuestros vehículos. Que el mercado decida lo que es más seguro. Cada particular evaluará racionalmente sus riesgos y en función de su poder adquisitivo comprará un coche ajustado a su perfil. Lo demás es sólo gastar pólvora del rey para alimentar a un ejército de burócratas, guardias civiles multones e inspectores del ITV. Y a quienes les preocupe la velocidad excesiva de los otros conductores, a buen seguro pagarán el peaje de vías alternativas donde exista limitación de velocidad.

Para concluir, nada mejor que hacerlo como Valín en su artículo: «Estamos en el S. XXI, pero desgraciadamente el fin de la Segunda Guerra Mundial no significó el desmoronamiento del fascismo, ni la caída del muro de Berlín la desaparición del socialismo. El totalitarismo estatal aún está entre nosotros, y eso se paga.»

Viva el tabaco.
Viva la conducción temeraria.
Las externalidades no existen.

No volveré a contestar llamadas desde un «número privado»

Dentro de mis propósitos de año nuevo o new year's resolutions está no contestar nunca más una llamada telefónica cuyo número no esté identificado.
Por motivos profesionales, este año 2005 he podido estar más tiempo en casa de lo que antes era habitual en mí. Esto me ha dado la oportunidad de padecer directamente el fenómeno de la venta telefónica. Mi teléfono fijo sonaba, mientras exhibía en la pantalla eso de «número privado». Cuando yo descolgaba, al otro lado siempre había alguien que quería venderme algo. Tarjetas visa ma-ra-vi-llo-sas con fantásticos descuentos en gasolineras, donjosemiguel; seguros de vida que ante su eventual fallecimiento aliviarán la economía de los suyos y a tres generaciones más, donjosemiguel, le encantará a usted ser atropellado; donjosemiguel, qué suerte tiene usted que ha ganado un premio consistente en joyas valiosísimas que le vamos a mandar a su casa (eso sí, pagando cincuenta euros por los inevitables gastos de envío, donjosemiguel); grandes obras inmortales de la Literatura Española para satisfacer su sed de cultura, donjosemiguel; ha ganado usted otro importante sorteo, donjosemiguel, para arreglar el envío llámenos al ochenta-sesenta y cuatro-bla bla bla costedelallamadadoscientoseuroselsuspiromásimpuestos. ¿Qué le parece, donjosemiguel?
En algunos casos aguantaba el tipo unos minutos antes de mandarlos al carajo, por la curiosidad de experimentar en carne propia las miserables técnicas engañaviejas que emplean los sufridos comerciales telemáticos. Pero ya estoy hasta las narices de perder el tiempo con este spam telefónico. Ya agoté mi curiosidad y a partir de ahora aplicaré el filtro antiladillas telefónicas.
Adiós, teleoperadores, no os echaré de menos.

Actualización 2/1/2006

Joé, dos de enero y ya tengo el primer spam: del 922325140, ofreciéndome unos cuchillos de acero de regalo, con los inevitables gastos de envío (10 euritos).
¿Habrá en alguna web una «lista negra» de números de teléfono spammers? ¿Para cuándo un aparato de teléfono con antispam?

Inocentadas en la blogosfera: the very best of 2005

En esta horrenda era de lo políticamente correcto, los medios de comunicación serios hace tiempo que han suprimido las inocentadas, salvo alguna ocasional y descafeinada picardía digna de colegio de monjas. Así que Internet se ha convertido en el refugio de esta noble arte de quedarse con el personal el día 28-D (nunca he tenido claro si se hace en homenaje a los Santos Inocentes o al Rey Herodes).
Y efectivamente, el 28-D fuimos testigos de una oleada de noticias sorprendentes, indignantes, perturbadoras. En medio de nuestra estupefacción, se colaba un destello de sentido común para recordarnos la fecha que era. Y volvíamos a leer esas mismas noticias con una sonrisa en los labios (o revolcándonos en el suelo de la risa, dependiendo de la magnitud de la quedada).
La inocentada es para mí un deber editorial de todo medio de comunicación. Primero, porque el humor y la ironía fina siempre vienen bien. Segundo, la inocentada es un mecanismo para recordar al lector que siempre debe mantenerse alerta respecto a la información que lee; que no debe confiar ciegamente en ninguna fuente y que debe mantener un mínimo de pensamiento crítico.

El diario digital 20 Minutos ha publicado un resumen de las inocentadas más llamativas en televisión, prensa e Internet. HispaMP3 ha hecho lo propio en un tono más tecchie. Hurgando en esta lista y en Technorati, este humilde blogueador ha preparado un resumen de los embustes más pintorescos, que puedes ver al final de esta historia.

Me resultó curioso que en Barrapunto no parece haberse publicado ninguna inocentada. Lo más sospechoso fue el anuncio de la renuncia del director de sistemas del Estado de Massachussets, promotor de la adopción de estándares abiertos en los documentos de la administración pública de su Estado, que dimitía por presiones de la industria (léase Microsoft). Lamentablemente, la noticia es cierta.

Microsiervos

En mi opinión, el galardón a la mejor inocentada blogosférica de 2005 ha de recaer sobre Microsiervos. El 28 de diciembre se produjo una andanada de alteraciones en el sitio y emisión de noticias absurdas que había sido cocinada a fuego lento desde meses atrás. Cambiaron la tipografía a Comic Sans, añadieron publicidad falsa con politonos, tetas y culos, etc. Hubo mucha gente que picó, más de uno con airada indignación. Tenemos disponible el making-of de la inocentada donde nos cuentan los detalles. Muy británico. Chapeau.

Lista de inocentadas

Aquí están las inocentadas más interesantes que he recopilado. Si conoces alguna otra inocentada digital cachonda, mándame un comentario.

Tecnología: personajes

Tecnología: internet

Teleco

Cacharros

Blogosfera

Famoseo y entretenimiento

Ciencia

Política y administración pública